jueves, 8 de abril de 2010

Quietud y Silencio

  • ¿Cómo se establece la quietud?.... Mediante el movimiento.
  • ¿Cómo se regresa al silencio?.... A través del sonido.


 Quietud 
Para que tu postura de meditación sea más firme y cómoda, de manera que tu cuerpo no sea una distracción en el proceso de profundizar y expandir tu conciencia, puedes antes de iniciar tu práctica, calentarte por medio de estiramientos que activen la circulación sanguinea, lubriquen las articulaciones y coyunturas, fomenten el óptimo funcionamiento del sistema glandular y, a su vez liberen tensión muscular. 

Esto perimitirá que a la hora de sentarte a meditar tu cuerpo esté más relajado y libre de incomodidades y dolores. También te ayudará a disminuir o evitar el endurmecimiento de las extremidades, tanto inferiores como superiores. El resultado es una quietud corporal que puedes sostener con mayor facilidad, y por un tiempo más prolongado.

Una vez lograda la estabilidad física, pronto y naturalmente tu respiración empezará a fluir a un ritmo más suave y tranquilizante. Lo que hará que tu mente poco a poco, y sin mucho esfuerzo comience a centrarse, regulando su energía, disipando su actividad fragmentada y disminuyendo su velocidad hasta acoplarse al movimiento lento y afable de tu respiración. Es así cómo los cimientos de tu postura se arraigarán, haciendo que tu viaje interior sea más seguro y placentero.

Silencio
A veces el concepto o la noción preconcebida que tenemos de silencio mental, dada por libros y oradores, puede resultar un tanto engañosa sin una previa aclaratoria, y hasta nos puede llevar a la frustración o al desaliento en nuestra práctica meditativa. 

El silencio durante la meditación, en contraste con el silencio exterior, no es tanto la ausencia de sonidos, sino más bien un reposo mental libre de movimiento. Este estado de concentración sin esfuerzo trae unidad a la mente y permite que las distracciones, tanto internas como externas, coexistan sin perturbarnos, ni alterarnos. La analogía del mar resulta muy útil para acercar el entendimiento de esta experiencia:

- Cuando parados a la orilla del mar decidimos entrar, las olas primeramente nos baten de un lado a otro, en ocaciones nos tumban, en otras nos levantan y nos bajan, pero a penas nos sumergimos encontramos la serenidad, y nos damos cuenta de que el oleaje y su estruendo incesante continúa en la superficie, pero aqui adentro, en la profundidad, encontramos quietud y a medida que vamos más hondo más silencio hay.

En este silencio mental que puede interpretarse como quietud mental, la mente descansa dentro de sí misma en un espacio sin acción. A este estado se le puede llegar de distintas maneras, pero el método con que concuerdan la mayoría de las tradiciones meditativas es mediante el uso de un mantra, es decir mediante el sonido.

Mantra es un sonido que nos brinda un espacio para el descanso mental, a la vez que despierta nuestra conciencia, y nos atribuye sus cualidades implicitas. 

La repetición mental o verbal del mantra, comienza a crear un campo magnético que inicialmente absorbe las energias dispersas de la mente, y luego va abarcando y llenándola por completo, dejando así que descanse en su interior, es decir que se pose en su sonoridad. Cuando el final del mantra empieza a unirse al comienzo del mantra, el sonido se entreteje fusionándose en una totalidad sin principio ni fin, en ese momento las repeticiones cesan y la presencia del mantra se torna absoluta. Es ahí que la mente se estaciona unida, alerta y tranquila, en silencio.

Mantras Sugeridos Para Meditar

Los siguientes mantras son aptos para todo meditador, y no requieren al comienzo la supervisión o guía inicial de un maestro. Puedes elegir cualquiera para tu práctica.
  •  Om Mani Padme Hum.
  • So'ham.

Que los obstáculos en tu camino cedan con cada paso que des hacia adelante, y que siempre mires hacia tu práctica con entusiasmo y determinación. 

Paz.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Soltar

"Cuando lo estancado en ti entra en movimiento recuperas tu inocencia."

Jeffrey Crespo.


Despertar

 "Cuando te abres al mundo te abres a ti."
 
Jeffrey Crespo

viernes, 12 de marzo de 2010

Mirada Introspectiva



Los ojos de la Esfinge ven hacia el interior de la cabeza, por eso su mirada es vacía al exterior, es el misterio de la introspección.   

Entrena tu mirada de modo que continuamente puedas ver y reconocer en el exterior, el reflejo de tu estado interior. Si haces esto y te adiestras en ello, puedes alterar el curso de los eventos en tu vida, ya que el mundo visible es regido por el mundo invisible, o dicho de otra manera, tu realidad exterior corresponde a tu realidad interior.

Todo tu trabajo ha de ser interno. La semilla germina en la profundidad de la tierra, crece a solas y en la oscuridad hasta alcanzar la luz. Una vez transmutada en árbol, brinda apoyo y sombra a todo el que esté cansado, y alimenta a todo el que tiene hambre.

Ahora bien, recuerda que el árbol sólo dará frutos de acuerdo a la semilla que hayas plantado; no exigas que un manzano de dátiles. Si quieres cambiar algo afuera primero transformalo adentro.

-El tonto cree que sus condiciones, circunstancias y entorno lo definen.
-El sabio sabe que sus condiciones, circunstancias y entorno lo revelan.

Ejercicio de introspección
  • Siéntate quieta(a), con los ojos cerrados, a solas y en silencio a la misma hora todos los días.
  • Torna tu mirada hacia dentro y aprende a observarte. Familiarízate con tu realidad interior
  • Haz esto sin juzgarte ni criticarte, completamente imparcial.
  • Permite que aflore cualquier sentimiento en ti, y vívelo. No reacciones, tan solo observa.
  • Evita soñar, fantasear, o alucinar con imágenes o sonidos placenteros, interesantes o llamativos durante el proceso de la práctica. Cada vez que te “vayas”, regresa a ti.
  • Mantente alerta, tranquila(o) y presente. Consciente a todo momento de tu respiración. Anclada(o) en el aquí mediante una atención incesante al flujo de la exhalación e inhalación, mientras sientes lo que tengas que sentir.
  • Continúa presenciando tu vida interior.
  • Cuando tu mente se canse sabrás que es hora de finalizar. Entoces profundiza tu respiración y siente todo tu cuerpo desde la coronilla de la cabeza hasta la punta de los pies, y respira como si todo tu cuerpo respirase, lentamente abre los ojos.

Poco a poco comienza a disciplinar tus pensamientos, tu habla y tus acciones durante el transcurso del día -tanto a solas como en compañía- para que haya más congruencia y menos separación entre tu realidad interior y tu experiencia exterior.







miércoles, 17 de febrero de 2010

Un Método Sencillo de Meditación - para aliviar el estrés


  • Siéntate cómodamente en tu postura para meditar. Cierra los ojos y deja que el cuerpo descance.

  • Dirige tu atención al flujo de tu respiración y permite que tu respiración fluya hacia afuera y hacia adentro, con suavidad y facilidad. Deja que cada exhalación libere cansancio y tensión; deja que con cada inhalación entre energía fresca.

  • Al final de la inhalación simplemente relájate y exhala; y al final de la exhalación, simplemente relájate e inhala. Entralaza cada respiración con la siguiente, creando una suave corriente continua sin interrupción.

  • Mientras continúas respirando, recorre desde tu cabeza hasta tus pies, relajando el cuerpo. Luego regresa a la coronilla de la cabeza.

  • Ahora, relájate y respira como si todo tu cuerpo estuviera respirando. La respiración es como una sutil ola, vaciando y llenando todo tu cuerpo.

  • Mientras continúas, descansa y enfócate en el roce de la respiración fluyendo por la nariz. Nutre una sensación de placer y alegría, aceptando la vida tal y como es en este preciso momento.

  • Ahora permite que el sonido de tu mantra aflore en ti (si no tienes un mantra personal, puedes utilizar el sonido so-ham). Descansa en el corazón o en el entrecejo, en el chakra que se sienta mas natural para ti. Enlaza una repetición del mantra con la próxima. Deja que el mantra colme tu mente y relaja tu mente en el sonido del mantra.

  • Permite que los pensamientos distrayentes vengan y vayan, dejándolos pasar sin darles nueva energía. Reposa en el sonido del mantra. Si gustas puedes utilizar un mala para ayudarte.

  • Permanece sentado(a) tanto tiempo como gustes, relajando tu cuerpo, tu respiración, y tu mente. A medida que te relajas siente la presencia de tu propio Ser.

  • Finalmente, cuando hayas terminado, cúbrete los ojos con ambas manos y dirige tu consciencia nuevamente al exterior.


martes, 9 de febrero de 2010

Libros Sagrados Y Tu

Al igual que hacemos con nuestras computadoras y sus sistemas operativos, nuestros gustos, valores, creencias, deseos y metas también deben ser revisados, renovados y actualizados continuamente para mantenernos a la par con el desarrollo de nuestra conciencia y evolución personal.

Si algo nos enseñó el Cristo fué que la ley escrita requiere de revisión, ya que por estar sujeta a condiciones y circunstancias su naturaleza es caducar y tornarse obsoleta, tal como pasó con la ley de Moisés.
Cuando emprendemos el estudio de las Escrituras, y con esto me refiero al testimonio que ha quedado registrado por los seguidores, discípulos y estudiantes de los grandes maestros, profetas y sabios, hay que hacerlo con una atención minuciosa para poder discernir entre las palabras y llegar al núcleo de las enseñanzas de estas almas, que no se rigieron por pergaminos, ni libros sino por sus corazones.

Hay que saber, comprender y mantener en cuenta a todo momento el contexto histórico, cultural y social en que fueron pronunciadas sus palabras si queremos nutrirnos de la esencia sabia del mensaje. Bien sea que se trate del Buda, de Patanjali, del Cristo, o de Mahoma debemos desdeñar las intervenciones partidistas que fueron colándose a través de los años mediante interpretaciones y comentarios “oficiales” para así penetrar el follaje irrelevante y hacerlas útil a nuestro tiempo presente.

Si seguimos ciegamente sus observaciones terminaremos haciendo prescisamente lo que ellos vieneron a cambiar, la prolongación de un sistema vencido. Ellos compartieron con nosotros su libertad y su confianza mientrás seguian el precepto de su corazón, inspirándonos a seguir nuestra más profunda verdad libres de prejuicios y apariencias. Cualquier ritual, ceremonia o costumbre que halla nacido a partir de ellos está condicionado al tiempo y al espacio, no son absolutos, y existen para asistirte y ayudarte a florecer más en ningún momento deben frenar o impedir tu avance. 


Debemos estar alertas de donde ponemos nuestra atención al estudiar las Escrituras y de no enfocarnos exesivamente en los aspectos exteriores y condicionales de una práctica, ya que toda práctica espiritual que sea rígida y extrema tiene el potencial de tornarse desonesta e hipócrita, de ahí la importancia de desarrollar y utilizar la facultad mental conocida en yoga como buddhi, tu poder de discriminación.

Es mediante tu facultad discriminatoria (buddhi) que vas a poder discernir y disectar de entre mucha información lo que es útil para ti en este instante de tu evolución personal y lo que no es aplicable a tu vida en este momento. Si no utilizas tu buddhi al estudiar y practicar las Escrituras terminarás más confundido que cuando comenzanste en cuanto al conocimiento de tu verdad interior y al entendimiento de las distintas disciplinas que te llevan a conocerte a un nivel más íntimo y profundo.



Estos mensajeros divinos nos enseñaron mediante sus vidas que tenemos una mente y que podemos entrenar nuestra mente a fin de sanar nuestras vidas y realizarnos en un presente dinámico, en donde utilizamos el pasado como una energía que nos impulsa y el futuro como una fuerza que nos atráe. De modo que el letargo, la pereza, la duda, la indecisión, el miedo y la confusión, junto a todo lo que se encuentra inamovible y estancado en nosotros - a causa de un ayer lacerante y un mañana incierto- entre de nuevo en circulación, poniéndose en movimiento e incorporándose otra vez a la corriente vital del universo, en el ritmo de expansión y contracción primordial implícito en todo lo manifestado y no manifestado; la respiración del Cosmos.

Estos hombres y mujeres nos enseñaron que las leyes antiguas deben ser revisadas y renovadas, vinieron a transformar lo viejo y a actualizar lo antiguo enseñándonos a dejar de lado y sin apegos lo que ya no nos es útil. Con amor nos enseñaron a abrir las manos para dejar ir lo que debe salir y dejar entrar lo que debe llegar.

Todos y cada uno de ellos en distintas épocas y localidades hicieron una misma labor, batir los cimientos de lo establecido para dar pie a una nueva conciencia. Para lograrlo debieron hacer observaciones pertinentes del momento y el lugar en donde predicaban su mensaje, y son esos los aspectos de sus enseñanzas que deben ser revisados para mantenerlas vigente. 


¿A quiénes iban dirigidas sus palabras?, ¿Cuál era el nivel de conciencia de quienes escuchaban? ¿A qué se dedicaban esas personas?, ¿Qué tipos de hombres y mujeres eran?, ¿Qué nivel de represión o libertinaje existía en la sociedad en ese momento?, ¿Cuál era el grado de comprensión mental y emocional que poseian? ¿En qué condiciones vivian y bajo que códigos se ejercian laboralmente, intelectualmente, emocionalmente y creativamente?, ¿Qué nivel económico, cultural y espiritual tenian?, ¿Dónde estaba el inconsciente colectivo de la raza humana para la época? incluso ¿Qué comian?, ¿En qué consistia la alimentación de aquellas personas?, ¿Había abundancia o escacez de alimento?, también hay que preguntarse ¿Qué nivel de pudor existía entre ellos, andaban satisfechos sexualmente o por lo contrario cargaban entre las piernas un sexo triste, hambriento y frustrado?.

Es menester respondernos estas y otras preguntas si realmente deseamos sanar los libros sagrados, es decir remover lo que está sujeto al tiempo y al espacio para dejar relucir la eterna pureza y sabiduría del contenido, tal y como hace un escultor con una roca la cual empieza a labrar y a limpiar con un detalle y una atención infinita hasta dejar al descubierto la obra contenida en la piedra. 

Así mismo debemos trabajar nosotros las Escrituras de manera que nos sigan sirviendo para crecer, expander y desarrollar nuestro centro a medida que vamos ganando confianza y seguridad en nosotros mismos, fortaleciendo nuestro cuerpo, madurando nuestras emociones y afilando nuestro intelecto. A esto lo llamo sanar el libro sagrado.

Sanar un libro sagrado quiere decir hacerlo personal, tener el valor de poseerlo para aplicarlo a tu vida convirtiéndolo en una vivencia. Estos libros no son dominio exclusivo de los gurús, ni están reservados para los expertos y adeptos, son nuestros, tuyos y mios. Y cada quien como mejor pueda de acuerdo al nivel de consciencia del que dispone, trabajando con una clara intención y genuina sinceridad puede sumirse en su lectura, y con su grado de comprensión puede hacer del libro un espejo de su propia mente para penetrar en su interior abriéndose paso hasta descubrir el vasto reino del que es dueño, desenterrando su tesoro esencial hasta llegar a presenciar el florecimiento más hermoso de la naturaleza, la perla en la flor de loto.

Sanar un libro sagrado es bajarlo del pedestal en donde se halla y aplicarlo a nuestra cotidianidad, integrándolo a todos los aspectos de nuestra vida incluso a nuestra sexualidad, ya que si en nosotros mora la divinidad ésta habita es en nuestro sexo. Cuando nos lanzamos a la tarea de sanar un libro sagrado debemos ver mediantes sus personajes los distintos arquetipos de nuestro propio inconsciente, para traer luz a las areas desconocidas o poco investigadas de nuestro ser, también debemos asumir todo acontecimiento y echo exterior como una realidad interior. Viendo en las batallas nuestros conflictos, en los minusválidos y paralíticos nuestros inpedimentos y deficiencias, los milagros que toman lugar en los libros reflejan las sucesivas tomas de conciencia que vamos realizando, las persecuciones las podemos leer como las resistencias y los obstáculos que continuamente se presentan ante nuestro incansable trabajo personal, los poseidos y endemoniados muestran los bloquéos del flujo y reflujo de nuestra energía esencial, y así sucesivamente. 

Es así que se estudian las Escrituras, personalizando cada aspecto del libro. La lectura debe ser intuitiva e imaginaria no intelectual y racional, de lo contrario te quedas en su periferia y no profundizas, terminas leyendo un cuento lindo, aterrador y conmovedor a la misma vez pero sin un efecto transformador en ti. Estableces una relación superficial con el libro y concluyes que plantea un ideal inalcanzable cuando en realidad no es así, ni es esa la idea de su mensaje; para llegar a lo universal hay que pasar por lo personal. 

Recordemos pues que la ley escrita es una ley fija, mientras que la ley viva es una ley activa, esto quiere decir que su comprensión es una vivencia. El conocimiento se logra mediante la absorción no el análisis, y para ello no se puede ser tímido, de cierta manera hay que perderle el respeto al libro sagrado para poderlo interpretar con seguridad y sin temor. Si dos amantes se respetan excesivamente nunca se tocan, ni hacen el amor. Si un alumno respeta demasiado a su maestro nunca aúna la fuerza necesaria para superarlo. 

Hay un respeto divino e inquebrantable entre todas las cosas animadas e inanimadas de la creación que siempre debe mantenerse presente, y existe otro tipo de respeto superficial y moralista inculcado por la crianza, la educación y la sociedad que se basa en la sumisión, el miedo y la vergüenza, y el cual mantiene la mente, el corazón, el cuerpo y la creativdad aprisionados en una jaula invisible, es ese el -respeto- que hay que perder para poder crecer.

Tu eres el libro sagrado, ábrete al mundo!.



miércoles, 16 de septiembre de 2009

CD Meditación Y Mantra


Con gran emoción les presento el nuevo CD Meditación Y Mantra, tres meditaciones sencillas para restaurar paz, alegría y quietud mental. Disponible aquí, cualquier pregunta que tengan no duden en contactarme vía email: info@jeffreycrespo.com


Acerca de la Meditación.

La mente es el lente mediante el cual experimentamos tanto el mundo que nos rodea como el mundo interior. Debido a que puede causar aflicción así como brindar alivio, es importante que aprendamos a cultivar una mente que albergue alegría, claridad y bienestar.

Las practicas de meditación hacen precisamente esto, calman turbulencias mentales y revelan una silenciosa paz y dicha interior. En el proceso sustentan sentimientos de aceptación propia y proporcionan momentos de tranquilidad para restablecer la confianza y la seguridad.

Las tres meditaciones en este CD provienen de la tradición yóguica, forman una introducción completa a la práctica de meditación y cualquiera de ellas puede ser utilizada para una rutina diaria. Son la puerta para el descubrimiento interior, una vía para el proceso de encontrarte contigo mismo, y una vez abierta, esa puerta conduce inevitablemente a la inconmesurable plenitud del Ser.

Es para mi un placer y un honor poderles servir nuevamente con enseñanzas milenarias que nos ayudan a vivir una vida más plena y satisfactoria, sé que las disfrutarán muchísimo.

Gracias.

jueves, 30 de julio de 2009

El Bien Anónimo


El anonimato es la herramienta mística que disuelve todo interés personal y permite la autenticidad de un acto generoso libre de apegos. Cuando hacemos un bien sin buscar reconocimiento o gratificación nuestra obra se vuelve sagrada, es decir pasamos de lo personal a lo impersonal o universal. Y de esta manera permitimos que se exprese a través de nosotros la esencia de la divinidad, la benevolencia sin mérito.

Por esa misma razón es que en los últimos tiempos – digo últimos porque esto va a empezar a cambiar, vamos a ver cada vez más obras anónimas - el atributo anónimo no ha gozado de un puesto distintivo entre los valores de nuestra sociedad, ni es favorecido con regularidad entre las prácticas cívicas de sus miembros. En las escuelas no se hace mención de su cualidad iniciática como una de las vías más poderosas para entrar en comunión con la inteligencia suprema, sino que se define meramente como un concepto literario que trata de explicar una obra de autor desconocido sin ni siquiera aludir a la fuente inagotable de creatividad de donde todo proviene y a donde todo regresa. Tampoco se asignan ejercicios a los estudiantes para desarrollar esta virtud tan bien conocida por los adeptos y discípulos de la ley divina que yace en el corazón de todos los hombres y mujeres. Por el contrario, se enfatiza el culto al individuo.

Desde pequeños hasta adultos nuestros esfuerzos apuntan hacia una misma busqueda fomentados por la escuela, la familia y la sociedad, alcanzar y lograr la distinción de nuestro nombre mediante nuestras acciones, obras y servicios. A veces esa lucha por el reconocimiento pareciera ser la fuerza motriz que nos anima a actuar, lo cual conduce inevitablemente a la mediocridad – si no me ven para que lo voy a hacer -. Ese “ven” puede representar ya sea una compensación monetaria, un halago que enaltece la personalidad, o una obligación impuesta, y se refleja en nuestra conducta y disposición. Conduce a la mediocridad puesto que la premisia mental es siempre obtener algún resultado o ganancia -¿Cuál es el beneficio para mi?-.

Esta busqueda constante de un bien personal aumenta nuestro monólogo interno y, limita nuestra espontaniedad y bondad. Una vez escuché a un maestro decir, "la vida fluye como un poema, no como un negocio".

Esta forma de conducirnos, llenos de interés y expectativas, afecta todas las areas de nuestra vida. Desde tener la iniciativa de recoger una basura del suelo que no es de uno y ponerla en su sitio, hasta practicar sentarnos en silencio, quietos y a solas por media hora cada día sin esperar que Buda nos evite sufrimientos inecesarios en la próxima vida, o que los dioses nos honren con algún milagro o poder psíquico a cambio de nuestro esfuerzo.

El culto al nombre es el valor ilusorio más alto que la civilización moderna otorga a quienes buscan encontrarse en un espejo. De niño si eres buen estudiante, es decir, si aceptas ideas locas sin questionarlas y te comportas como un robot ciego, sordo, mudo y tonto, entonces te nombran delegado de la clase, o te hacen presidente de todo un grado, cosa que te alienta a seguir alimentando tu nombre por medio demostraciones vanidosas ante el mundo. Como te premiaron de pequeño, ahora de adulto sigues buscando una recompensa o un reconocimiento por cualquier cosa que haces. Esto evita que madures  mental, emocional, física, y sexualmente. Todo está bien mientras obtienes lo que quieres, pero el día que no consigues el resultado deseado pataleas, lloras, te quejas, te deprimes o entristeces. 

Así avanzamos por la vida poniendo nuestro nombre por delante de nosotros, con todos sus emblemas, insignias, y títulos colgando de cada una de sus letras a modo de cuelga ropas, y por debajo de todo ese follaje, nuestra esencia tímida y desconocida.

En el fondo este despliegue de créditos y honores no es más que la busqueda incesante de la aprobación, que viene a raíz de creernos los hacedores. De ahí el terrible miedo a la crítica. Si nos atribuimos todo lo que hacemos, pues desde luego resulta casi inevitable temer ser criticados puesto que nos ponemos en tela de juicio. -Temo ser criticado por miedo a que me juzguen. Me da miedo que me juzguen porque al final temo ser rechazado-

En última instancia lo que más queremos y deseamos es que los demás nos acepten, nos vean y nos valoren con un respeto genuino hacia quienes somos, no por lo que hacemos o dejamos de hacer. Ahora bien, todo esto es reversible, todo tiene solución, esta cadena de inseguridad egocéntrica vestida de elogios puede sanarse.


- “Encomiéndate a la bondad sin mérito y tus huellas florecerán y tus pasos serán guiados”. Anónimo.

Si empiezas a obrar con la noción de que estas operando a partir de una fuerza interna superior a tí mismo y, te pones al servicio de éste poder para facilitar su expresión y desarrollo, entregándote confiadamente a su dictamen, pasas poco a poco de ser exclusivamente el protagonista de tu vida a jugar también el papel de espectador imparcial. Te vuelves el testigo de tu propia vida y permites que a través de tus ojos el universo se observe a sí mismo, observe su propia belleza. Brindas tus manos para que por medio de ellas la conciencia actúe sobre si misma, convirtiendo en oro todo lo que tocas y acaricie todo lo que rozas. Te haces conciencia desde la conciencia y para la conciencia, y eres movido por ella y sólo por ella.

Desde ese momento dejas de lado el énfasis exagerado e idílico de tu nombre y
la importancia que le das al lugar que éste ocupa tanto en la familia como en la sociedad. Te liberas del sufrimiento perpetuo que acompaña al nombre, y lo limpias de toda superficialidad y falsedad, haciéndote inmune a los valores efímeros del insulto y la dignidad, la perdida y la ganacia, el éxito y el fracaso, la fama y el olvido, el premio y el castigo, la aceptación y el rechazo, la reputación y el desprestigio. Cesas de identificarte y definirte y, sabes que en ti eres, sin adjetivos ni características, impermanente y eterno; sin mérito.

Ejercicios prácticos para desarrollar nuestro ser anónimo:

  • No comentes el bien que haces con los demás.
  • Si ves algún indigente durmiendo en la calle introduce, sin que se de cuenta, un billete de alto valor en su bolsillo o pónselo en la mano. Sonríe, eres un angel anónimo.
  • Si eres asalariado en una compañía y, gracias a tu ingenio resuelven un gran problema que traía a todos estresados desde hacía varios días, no te adjudiques el mérito, compártelo.
  • Si eres artista, no firmes todas tus obras, en especial las que más te gusten.
  • Si eres escritor o reportero, envía una columna de interés popular para ser publicado a tu periódico local o a algún boltín informativo online sin nombre.
  • Si alguien en tu círculo de amistades expresa una de tus ideas como si fuese suya, regálasela. No te la acredites, más vendrán. Eres creatividad inagotable.
  • Evita decir “te lo dije” en tus conversaciones.
  • Cuando vayas a una fiesta o a un evento en donde nadie te conoce, preséntate con otro nombre.
  • Una vez al mes elige un fin de semana y, durante esos dos días no te mires en un espejo, ni busques tu imagen reflejada en ningún vidrio o ventana. Transita invisible por la ciudad. Se el observador imparcial, libre de jucio y de toda crítica.
  • Una vez a la semana ayuda sin pedir nada a cambio, y no te des crédito por ello ni aceptes que te lo den.
  • No te compares, sal de la mente competitiva. Eleva tus acciones del ámbito competitivo al reino creativo, dando gracias por todas las ideas maravillosas que te utilizan diariamente para lograr todo en tu vida y realizarte. Empieza a sentir que a través de ti se hacen las cosas y que no necesariamente eres tu quien las hace, sino que en ti hay una fuerza mucho mayor a ti mismo buscando expresión y desarrollo mediante tus pensamientos, palabras y acciones. Confía, no dudes.
  • Medita, descansa el ego mental. Abraza el silencio receptivo interior en donde el ser mental es reducido a la posición de testigo, y siente el Poder que reside en ti. Presencia el contacto íntimo de tu ser con la Fuerza primordial y ábrete a ésta. Mantente inmovil y ecuánime, y observa el sosiego de tu alma, siente tu voluntad hacerse una con la voluntad de tu alma, la Voluntad divina. Permite que esta Fuerza haga su obra a través de ti, guiando tu propósito, tu visión y tu acción en el mundo, haciendo de tu mente, tu cuerpo, tu corazón, tu sexo y tu vida su instrumento.
Así sea.


miércoles, 17 de junio de 2009

Sueños

Mira hacia delante, de frente, ante ti.
¿Ves tus sueños?

Así es.
Siempre están ahí.

No tengas miedo.
Se trata de una ilusión
lo que impide que los alcances.

El obstáculo no es real.
Tu lo creas. Por lo tanto,
tu lo puedes disolver.

¿Cómo?
Te lo diré.

Avanzando!

No te quedes inmovil
contemplando el obstáculo.

Camina sin perder de vista
tu sueño. Confía.

No trates de resolver el obstáculo.
Fija tu mirada en el objetivo.

El obstáculo desaparece ante la acción.
Tán sólo existe ante la inmovilidad
del temor.

Recupera la seguridad en tí.

Haz algo que te traiga al presente.

El obstáculo radica en el pasado o
en el futuro, más no en el presente.

Por eso es importante que para
lograr tus sueños te mantengas en el aquí y ahora.

El presente es libre de obstáculos, enfermedades y temores.

Repito.
Haz algo que te traiga al presente ahora mismo.

Cómo qué? Te daré unos ejemplos,
luego incorpora los tuyos propios.

Sal a caminar.

Visualiza una meta en el horizonte,
por ejemplo una palmera.

Recoge una flor en el camino.

Observa la sombra que da el Sol
a la hora precisa en la que te
encuentras en este momento.

Pon tus manos frente a ti
mientras caminas, y mira
como se deslizan contra
el pavimento a medida que avanzas.

Ahora mira hacia abajo.
Ve tus pies sin dejar de caminar.

Y nota que eres tú
quien camina.

Y son tus pies los
que te llevan con cada paso
hacia adelante.

Ellos no ven el obstáculo.
El obstáculo está en ti, no en el camino.

Sigue observando tus pies mientras caminas.
Ellos son fuertes y están determinados
a llevarte a donde tu los apuntes.

Ahora sin parar,
mira hacia arriba.

Levanta la cabeza hacia el cielo
y continúa andando.

¿Te das cuenta de cómo avanzas en la inmensidad?

Así és,
tu te desplazas y avanzas a voluntad.

Si te detienes verás que no te mueves.

La palmera que inicialmente
estaba a leguas de distancia,
quedó atrás cuando le pasaste por al lado.

Estás recorriendo el camino, y ese camino es tu gran Maestro.

Nuestros sueños no deben ser una meta final, sino una forma de vivir. Una vía que elegimos deliberadamente recorrer. El objetivo no es poseerlos sino crearlos, llevarlos a cabo y luego ofrecerlos a Dios y a la humanidad.

El goce más grande de la vida es ponernos al servicio de los demás a través de la realización de nuestros sueños.

La magia de un sueño no se vive algún día, sino que aparece, brota y florece a tu alrededor en el mismo instante en que decides realizarlo.

Avanza confiadamente hacia ellos y en ellos, con alegría y placer sabiendo que cada paso te lleva a ser más útil a los demás. Hasta que de pronto, al igual que la palmera que parecía distante en la lejanía, los alcanzas uno por uno. Y luego compártelos agradecido y hazte conciente que lo hermoso de un sueño no es el objeto en sí, sino su realización junto a todos los viajeros que vas conociendo en el camino, a quienes ayudas y quienes te ayudan a vivir cada uno de tus sueños día a día.

Y así,
alzando la cabeza, con una nueva mirada en el horizonte
ves otro sueño, y ésta vez seguro de tí mismo y con una sonrisa, miras a tus pies y les dices: Hacia allá vamos amigos, en marcha!”.




lunes, 1 de junio de 2009

Fitness Espiritual

Indiferentemente de la tradición espiritual que sigas o de la religión con la que te identificas, rezar antes de iniciar tu meditación es una gran manera de preparar la mente y el cuerpo para estar quietos durante el transcurso de esta. ¿Cómo orar y a quién va dirigida la oración?

Sencillo, va dirigida a vuestro Dios interior, y es más apropiado hacerlo con aires de agradecimiento que en tono de súplica.


El saludo a tu Dios interior debe ser sincero y dulce, realizado con modesta alegría y con la plena confianza de que te escucha. La oración más sencilla y eficáz que hay es ¡Ayúdame!. Ayúdame a meditar, ayúdame a hacer más sincera mi práctica, ayúdame a ser útil a los demás, ayúdame a aprender, ayúdame a ser consciente de tu presencia en mi. Pide que se despierte en ti y que tengas suficiente conciencia como para notar su prescencia y no dudes. Confía en que te va a ayudar y a guiar durante tu meditación, pide que te enseñe a respirar y a tranquilizarte. En el momento en que pides ayuda a tu plenitud interior ya estás siendo ayudado. Se fuerte y una vez que te sientes a meditar determina que nada ni nadie va a interrumpir tu práctica. Pide la fuerza de voluntad necesaria para llevar a cabo tu determinación y te será dada. Tu Dios interior es tu aliado y sabe de lo que careces antes de que lo puedas pronunciar; hazte fuerte.

En tu oración puedes pedir fuerza interna para mantenerte fiel a tu decisión de meditar.

Solemos ir al gimnasio para fortalecer nuestro cuerpo físico, alcanzamos gran volumen de masa muscular en los brazos, piernas y pechos, y gran firmeza en los gluteos y abdomen, pero internamente somos débiles. Seguimos cometiendo los mismos errores una y otra vez. Nuestra devoción es inestable, nuestra fé cambiable, y nuestra confianza en la providencia va y viene dependiendo de las circumstancias. La desconfianza a los procesos de la vida y el miedo al cambio nos invade a toda hora, cuando mucho somos fisicamente saludables, mentalmente confundidos y espiritualmente débiles. Es por ello que meditar es imprescindible en nuestras vidas.

La meditación es el gimnasio espiritual en donde nos hacemos fuertes internamente. Es a través de la meditación que la mente se aclara y se aquieta y desarrollamos nuestra fuerza interior, y la oración antes de meditar es la preparación que equivale al calentamiento y al estiramiento antes de hacer ejercicios o practicar algún deporte.

Muchas veces nos sentimos fuertes porque podemos levantar varias libras de metal o trotar por varias millas. Más en vista de la muerte, el peso de su presencia nos paraliza y no podemos dar ni un paso hacia ella. Y es tán solo ante ella que podremos vivir a plenitud, debemos ser valientes y darle la cara a la muerte para empezar a vivir, de lo contrario estaremos simplemente sobreviviendo mas no viviendo.

La meditación nos hace consciente de la muerte, nos va transformando y nuestro yo antiguo lleno de paradigmas va muriendo y empieza a aparecer nuestra esencia. Nuestro yo verdadero y eterno se hace cada vez más presente en nuestra vida a medida que meditamos con regularidad y constancia, y es así que podemos apreciar más nuestros dias y disfrutar de la vida.

Todas las pesas y caminadoras del mundo no nos alistarán para hacerle frente a la perdida de un familiar o de un amigo, ni tampoco para el cambio inesperado de un proyecto importante o para la perdida de un empleo o a una separación conyugal. Más el silencio, el desapego y la ausencia de juzgar constantemente que ganamos a través de la meditación, nos brinda un vehículo con el cual comprender y asimilar mejor el proceso de transformación y nuestra relación tanto con las cosas que nos rodéan como con nosotros mismos.

Es cierto que estar en buena condición física es indispensable para nuestra salud mental y emocional, el cuerpo es el punto de entrada para toda práctica espiritual, por eso sigamos yendo al gimnasio y cuidando nuestro cuerpo por medio de dietas saludables y ejercicios que nos mantengan flexibles, ágiles y fuertes. Más no obstante, si queremos gozar de una vida plena, no podemos obviar ni desatender las necesidades del espíritu, debemos hacernos fuertes tanto por dentro como por fuera para vivir un óptimo estado de salud integral. En nuestra realización no podemos tener una y descuidar la otra.

Meditar es el remedio ancestral que heredamos de los sabios maestros, hombres y mujeres, que han pasado por esta vida. Son abundantes las historias en distintas culturas que hablan de tiempos en donde humanos, dioses y semidioses habitaban el mundo y en donde la sabiduría eterna era alcanzada por medio de la meditación. Meditar es la prescripción celestial y la mejor terapia para aliviar y curar el sufrimiento mental, emocional y regular el sistema nervioso. Las dolencias físicas y no físicas, la angustia, el miedo, el estrés, las obsesiones, la ansiedad y la ignorancia, todos pueden ser efectivamente tratados a través de la meditación.

Estas historias ya sea que las creamos o no, reflejan la voz del sub-consciente colectivo de nuestra especie y de toda la creación. Son la voz del inconsciente universal transmitida a través de los tiempos y que mantiene viva las enseñanzas de las grandes almas acerca de la condición humana y de la existencia en este planeta. Las historias sagradas, leyendas, cuentos iniciáticos y parábolas encierran, despojadas de interpretaciones parciales, el patrimonio de nuestra humanidad, y se hallan todas recolectadas en un mismo libro, el único libro que importa leer. El libro en donde están escritas todas las respuestas y soluciones a cada una de tus preguntas e incógnitas, y al cual solo tienes acceso por medio de la meditación.

Es meditando que podemos abrir y leer las páginas sagradas que guardamos en el corazón. Nuestro interior es el libro más antiguo y sabio del mundo. Contenida en sus páginas doradas está toda la información que necesitamos para vivir nuestra vida en prosperidad, abundancia, paz, alegría, salud y armonía. Éste libro se abre ante nosotros para brindarnos su conocimiento cuando tranquilizamos la mente y el cuerpo, y nos susurra su verdad cuando guardamos silencio, revelándonos el propósito de nuestra alma ante la llama del saber primordial.

Practicando fitness espiritual es como fortalecemos nuestra voluntad, nuestra convicción y determinación, nuestro poder de desición, nuestra facultad creativa, nuestra seguridad y confianza, nuestro poder de intuición, y nuestra capacidad de acertar y disernir. Entreguémonos a la melodía silenciosa que todo lo sana y rindámonos a nuestro Dios interior, la inteligencia divina que reside en nosotros para que nos lleve por el camino de nuestra realización, el camino de la paz interior.

Elevemos nuestra conciencia por medio de la meditación, e invoquemos nuestra esencia a través de la oración, aceptando tanta sabiduría como nos sea posible asimilar cada día para reconocer y darle mejor uso a todas las habilidades, talentos, virtudes y dones con que nacimos. Acercándonos asi cada vez más a esa chispa inagotable de vitalidad y creatividad que todos llevamos por dentro.

Renuncia a ser víctima de una mente agitada. Tu puedes!

Medita y entrégate por completo a tu yo superior. Suelta las ideas preconcebidas que tienes de tí mismo y brota sin definición emergiendo desde tu centro. Desarrolla una postura comoda y firme al sentarte. Cultiva una estabilidad interna por medio de regular la calidad de tu respiración. Toma posesión de tus pensamientos y dirige tu atención a un sutíl enfoque interior, a la silenciosa presencia de tu propio Ser. Descansa tus emociones y vive la plenitud que está en ti. Siéntela en cada átomo de tu cuerpo, en cada celula, en tu sangre, en el tejido muscular, en tus vísceras, en cada poro de tu piel, en tu mente, en tu garganta, en tu sexo. Siente esta plenitud penetrar, impregnar y llenar los recónditos más profundos de tu totalidad, disuélvete en su corriente y fluye con ella y en ella. Eres paz, eres bienestar, eres dicha, eres música, vive tu gloria, vívete!